A pesar de los momentos difíciles vividos recientemente con la pérdida de Rawa, la querida tapir que dejó una profunda huella en el equipo y los visitantes, la vida se sigue abriendo camino con fuerza en BIOPARC Fuengirola. Y lo hace con una imagen que ya ha conquistado corazones: el nacimiento del primer perezoso de dos dedos en la historia del parque.
La protagonista es Reina, la hembra de perezoso de dos dedos (Choloepus didactylus), que ha dado a luz a una cría diminuta de unos 20 centímetros de longitud. El pequeño ha nacido cubierto de pelo, completamente formado y aferrado instintivamente al cuerpo de su madre, como una perfecta miniatura de ella. Una escena de extraordinaria ternura que, por su naturalidad y simbolismo, ha generado una enorme expectación.
Reina dio a luz suspendida de las ramas de uno de los árboles del ecosistema selvático que recrea el centro de conservación
Lo más sorprendente es que el parto se produjo en horario de apertura al público y en el exterior, en el gran aviario de más de 14 metros de altura que recrea el ecosistema selvático donde habita la especie. Reina dio a luz suspendida de las ramas de uno de los árboles, tal y como lo haría en su hábitat natural. Una imagen poderosa: vida nueva balanceándose entre hojas tropicales bajo la atenta y emocionada mirada de visitantes y cuidadores.
Desde el primer momento, el equipo de BIOPARC Fuengirola tuvo claro cuál era la prioridad: respetar los tiempos y comportamientos naturales de la madre. Aunque desde hacía semanas Reina tenía habilitado su cobijo interior para que el parto pudiera desarrollarse en esa zona si así lo decidía, finalmente eligió el exterior. Las temperaturas primaverales de estos días favorecieron que, pese a su avanzado estado de gestación, se mostrara más activa. El resultado fue un nacimiento en altura, en uno de los árboles del recinto y en un agradable día que quedará grabado en la historia del parque.
“Es una gestación muy larga y así ha sido su seguimiento. Sabíamos que el momento estaba cerca. Desde hace semanas, Reina tenía habilitado su cobijo interior para que el parto pudiera realizarse en esa zona, pero finalmente ha sido en el exterior. Las temperaturas primaverales han contribuido a que estuviera más activa y el resultado ha sido un parto en uno de nuestros árboles. Estamos muy felices de dar la bienvenida a este primer pequeño, el primer perezoso nacido en BIOPARC Fuengirola”, destacan desde el equipo.
Una gestación que puede prolongarse hasta los once meses
La gestación de los perezosos de dos dedos se prolonga cerca de once meses, un periodo excepcionalmente largo que exige un seguimiento exhaustivo. Durante todo este tiempo, el equipo veterinario y de cuidadores ha realizado un control constante del estado físico y comportamental de Reina, garantizando su bienestar en un entorno enriquecido y adaptado a las necesidades de la especie. El gran aviario que comparte con aves exóticas y pequeños primates permite recrear las condiciones de las selvas tropicales americanas, fomentando conductas naturales como el desplazamiento arborícola, la elección de refugios y la interacción ambiental.
Las crías de perezoso nacen completamente desarrolladas, con garras que les permiten aferrarse a su madre desde el primer segundo de vida. Permanecerán abrazadas a ella durante meses, alimentándose de leche materna y aprendiendo lentamente -a su característico ritmo pausado- a explorar su entorno.
Para garantizar el máximo bienestar en estos primeros días cruciales, Reina y su cría permanecerán temporalmente en la zona interior, bajo la atenta supervisión del equipo veterinario y de cuidadores. Este periodo permitirá asegurar que la lactancia evoluciona correctamente y que ambos se encuentran en perfecto estado antes de retomar progresivamente la normalidad en el aviario.
Este nacimiento no solo representa una extraordinaria noticia para BIOPARC Fuengirola, sino también un símbolo de esperanza y continuidad. En un centro comprometido con la conservación de especies amenazadas y la educación ambiental, cada nueva vida es el reflejo de años de trabajo, dedicación y respeto profundo por la naturaleza.