Las calabazas de Halloween han llegado a BIOPARC Fuengirola con una misión muy especial: despertar la curiosidad, estimular los sentidos y poner a prueba las habilidades de sus habitantes. Tigres de Sumatra, nutrias gigantes, varanos esmeraldas y cuervos, entre otras especies, han disfrutado de esta actividad, que convierte uno de los símbolos más reconocibles de esta época del año en una oportunidad para explorar su entorno y desarrollar comportamientos propios de su naturaleza.
Más allá de la imagen de las calabazas, estos enriquecimientos ambientales son una herramienta fundamental en el cuidado de los animales. A través de objetos, olores, texturas, alimentos y propuestas novedosas, los equipos de cuidado animal crean experiencias que fomentan la exploración, la resolución de pequeños retos y la interacción con el entorno. El objetivo es promover comportamientos naturales y contribuir a su bienestar físico y mental.
Una misma calabaza, muchas formas de descubrirla
Cada especie se relaciona con su entorno de una manera diferente y, por eso, las propuestas se adaptan a sus características y necesidades. Para los tigres de Sumatra, una calabaza puede convertirse en un nuevo elemento que investigar, olfatear y manipular. Las nutrias gigantes, animales especialmente activos y curiosos, encuentran en estos estímulos una oportunidad para explorar e interactuar con objetos. Los varanos esmeraldas, por su parte, pueden descubrir nuevas texturas y olores a través de sus sentidos, mientras que los cuervos ponen a prueba su capacidad de investigación y manipulación.
La clave está en ofrecerles experiencias que despierten su interés y les permitan decidir cómo interactuar con ellas. No se trata únicamente de proporcionarles un objeto diferente, sino de crear situaciones que estimulen su curiosidad, favorezcan la actividad y enriquezcan su día a día.
El bienestar animal, un trabajo de todos los días
En BIOPARC Fuengirola, el enriquecimiento ambiental forma parte de la rutina de cuidado de las especies y se planifica teniendo en cuenta sus necesidades específicas, sus capacidades y sus comportamientos. Estas iniciativas contribuyen a mantener estimular sus sentidos y favorecer las conductas naturaleza de cada animal.
Así, Halloween se convierte en una ocasión especial para mostrar una parte esencial del trabajo que se desarrolla durante todo el año en el parque: cuidar de los animales ofreciéndoles un entorno estimulante, dinámico y adaptado a sus necesidades. Porque, detrás de cada calabaza, hay mucho más que una imagen divertida: hay una oportunidad para explorar, aprender y mantener viva la curiosidad.