Sin duda alguna, los más pequeños disfrutarán enormemente de Bioparc Fuengirola. No sólo podrán ver animales en un entorno mágico, si no también encontrarán una zona especialmente pensada para ellos.

Junto a una de las áreas de restauración se ha diseñado una zona de juego de más de 500 metros cuadrados, para que jueguen, se diviertan y den rienda suelta a su imaginación.

En un singular parque infantil, los más pequeños podrán perderse en un laberinto, bañarse en una piscina de pelotas, columpiarse o recorrer las cabañas arborícolas de Robinson Crusoe. Y todo ello a escasos metros de una terraza desde donde sus mayores pueden supervisar sus juegos descansando y disfrutando de un refresco.