• El Ciervo-Ratón Menor, originario del sudeste asiático, es el cérvido de menor tamaño, y no suele pesar más de un kilo.

  • Bioparc Fuengirola es el único parque en España que mantiene y cría esta peculiar especie.

Fuengirola, 16-04-2014. Un pequeño Ciervo-Ratón (Tragulus javanicus) ha nacido hace tan solo 7 días en Bioparc Fuengirola. Su madre, nacida en este mismo parque en el año 2007, y su padre, que llegó del zoo de Lille (Francia) hace tan solo 1 año, se encuentran dentro de un programa coordinado de reproducción de esta especie en Europa.

Bioparc Fuengirola es el único parque en España que mantiene y cría esta peculiar especie. Los técnicos de Bioparc, además, participan en la gestión del programa europeo EEP para la conservación ex-situ de los Ciervo-Ratón. Actualmente solo hay 43 ciervos ratones en Europa ya que es una especie muy delicada. Este es el octavo Ciervo-Ratón que nace en Fuengirola desde que naciera el primero en 2006.

La cría, de tan sólo una semana, convive con sus padres en la zona denominada “La Selva Escondida” de Bioparc Fuengirola, en la que se recrea un bosque secundario nacido entre las ruinas de un templo en mitad de la selva asiática, y habitado por un centenar de aves, reptiles, anfibios y pequeños mamíferos.

 

El ciervo más pequeño

El ciervo ratón menor, originario del sudeste asiático, es el ciervo de menor tamaño del mundo. No suelen pesar más de un Kilo. De la talla de un conejo, sus grandes ojos, y pequeña nariz le dan un cierto aspecto de roedor del cual viene su nombre. Este curioso semblante le ha granjeado un lugar destacado en los cuentos tradicionales de Oriente, donde siempre se le otorga inteligencia.

Son animales predominantemente nocturnos y solitarios, por lo que son muy difíciles de ver en la naturaleza. Su pelaje es marrón anaranjado en todo el cuerpo, cambiando este color a negro grisáceo en las patas traseras. Carecen de astas, pero los machos poseen colmillos que son efectivas armas contra otros machos rivales, capaces de producir profundas heridas con sus colmillos a rivales y depredadores que los intenten sujetar.

Su pequeño tamaño y dieta frugívora les permite vivir tanto en bosques primarios como secundarios, es decir, alterados por la acción del hombre. No obstante, la tala masiva de las selvas del sudeste asiático y su sustitución por plantaciones de palmera aceitera amenazan su futuro.