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Una pequeña cría de Sitatunga (Tragelaphus spekii) nacía frente a los visitantes por sorpresa, como si de un documental de naturaleza se tratase

El respeto a la vida salvaje es una de las premisas de Bioparc Fuengirola. En el parque cumplen muy a raja tabla este objetivo, tanto, que muchos visitantes pudieron ser testigos hace escasas semanas de un alumbramiento inesperado: una joven hembra de Sitatunga daba a luz en público de forma inesperada.

Además de los visitantes, el milenario árbol Baobab que se ha convertido poco a poco en el icono de Bioparc Fuengirola, y que sirve de vivienda para los Sitatungas y cuatro especies de lemures, eran testigos de este nacimiento sorpresa.

El pequeño antílope se encuentra en perfectas condiciones y no se separa en ningún momento de su madre, la cual le dota de todos los cuidados necesarios en sus pocos días de vida. La familia de antílopes comparte instalación con otras aves y/o mamíferos como los Ibis Sagrados, las Grullas Coronadas o, incluso, los lemures. Se trata de uno de los recintos multi-especie de Bioparc, cuyo objetivo primordial es la estimulación, tanto física como psicológica, de todos los animales que conviven en un mismo espacio.

Los Sitatungas son antílopes acuáticos africanos que viven en márgenes de ríos selváticos, entre macizos de caña y papiros. Se encuentran en Bioparc Fuengirola bajo uno de los más de 40 programas europeos de reproducción en cautividad que lleva a cabo el parque.

Sus largas pezuñas le permiten andar por terrenos pantanosos sin hundirse, mientras que por las zonas secas, estas pezuñas le confieren un aspecto desgarbado. Su adaptación al medio acuático es tal que llegan a sumergirse completamente para evitar ser vistos.

Las sociales hembras se reúnen en pequeños grupos, que suelen incluir crías de varias generaciones, mientras que los solitarios machos anuncian su presencia mediante ladridos para evitar encontrarse en los densos cañaverales. Escuchando estas vocalizaciones pueden conocer el tamaño y vigor de sus posibles adversarios y así, evitar confrontaciones innecesarias.

 

Dos especies, consideradas emblemas de la conservación a nivel zoológico, se encuentran en estos momentos finalizando el proceso de gestación en Bioparc Fuengirola (Málaga). Se trata del hipopótamo pigmeo y del leopardo de Sri Lanka.

Estas especies están amenazadas y su reproducción es primordial. Así, el hipopótamo pigmeo se encuentra en el parque bajo uno de los 52 programas de reproducción en los que participa Bioparc, que tiene como objetivo obtener un número suficiente de ejemplares genéticamente variados para asegurar la supervivencia de la especie tanto en cautividad como en libertad, en caso de que fuese necesaria su reintroducción.

Liberia, la hembra de hipopótamo pigmeo (Hexaprotodon liberiensis), que nació en 1999 y llegó a Fuengirola hace 10 años; es una de las dos madres que espera en Bioparc Fuengirola la llegada de su segundo bebé. Se encuentra en su quinto mes de gestación, con lo que la llegada de su pequeño se prevé para principios de septiembre. De este modo será, si todo sale bien, la segunda cría, hija del macho Alban, y la cuarta que nace en el parque.

Las crías de esta especie son una réplica en miniatura de su madre, con ojos azules. Al nacer no suelen pesar más de cinco kilogramos, frente a los 250 de la madre. Liberia cuidará de su retoño al principio en el establo, asegurándose de que se alimenta adecuadamente y de que aprenda a nadar en una piscina somera, especialmente pensada para ello, y con la que está equipada la cuadra de maternidad. Si todo va bien, en un par de meses estarán a la vista del público.

Según han explicado desde Bioparc, se da la circunstancia de que en esta especie en cautividad nacen más hembras que machos, en un ratio verdaderamente desproporcionado. Por ejemplo, en 2010 nacieron en zoos europeos siete ejemplares, seis de ellos hembras, y un solo macho; lo cual ha motivado la puesta en marcha de una investigación para comprobar qué ocurre, ya que se trata de una especie muy poco estudiada, y qué factores pueden estar condicionando este hecho.

Leoparda toñi

La otra gestante es Toñi, una joven leoparda de Sri Lanka (Panthera pardus kotiya) que llegó a Bioparc en 2005. Nacida en septiembre de 2003 en el parque francés de Lissieux tuvo en 2007 en Fuengirola a la pequeña Shiva, su primer cachorro que se envió al Zoo de Brno, en la República Checa, bajo recomendación del programa de reproducción (EEP).

En 2011, Toñi se introdujo con su nueva pareja, el joven macho Tissa, nacido en el Zoo de Banham, Reino Unido. La introducción se desarrolló con normalidad y pronto hubo apareamiento. El nacimiento de esta nueva camada será, han precisado, “un impulso para el programa de reproducción”, que ya cuenta con 63 ejemplares en cautividad, el doble que hace 10 años.

Por el contrario las poblaciones silvestres están en decadencia. El leopardo es el mayor depredador de Sri Lanka y su población ha descendido “alarmantemente” en los últimos años. Hoy se calcula que pueden quedar entre 650 y 900 ejemplares, y su supervivencia está comprometida por el incremento de las zonas de cultivo y la presión humana; de ahí que puede que el futuro de este felino esté en los parques zoológicos comprometidos con la conservación.

Con motivo del décimo aniversario del parque, sus cuidadores y veterinarios han decidido que sean los visitantes los que, a través de las redes sociales, decidan el nombre de estos nuevos bebés.

 

Polos de pollo, piñas rellenas, verduras o cerezas congeladas son algunos de los helados que los animales de Bioparc Fuengirola degustan en verano para combatir las altas temperaturas. Se trata de productos a la carta elaborados por la cocinera de este parque de ocio que al día prepara más de 400 dietas.

El objetivo de estos helados es ayudar a los habitantes del parque a combatir el calor y también por un denominado “enriquecimiento medioambiental”. Así, se buscan actividades para estimular el comportamiento de los animales, favoreciendo también su desarrollo cognitivo.

Hay helados para todos los gustos, han precisado desde Bioparc Fuengirola en un comunicado. En este sentido, el talapoín norteño, una especie de pequeño primate de África Ecuatorial, adora los cubitos de hielo rellenos de insectos; mientras que los tigres de Sumatra optan por helados de más de 12 kilogramos rellenos de carne cruda.

Los leopardos de Sri-Lanka degustan polos de pollo, mientras que los chimpancés o gorilas de costa, que son los más sibaritas, se deleitan con piñas heladas rellenas de frutas que forman un bloque helado gracias al baño de zumo de frutas que se les da antes de servirlos.

Los hipopótamos pigmeos disfrutan de verduras congeladas flotando en el agua y los orangutanes de Borneo usan los bloques de hielo para restregárselos por el cuerpo y refrescarse. En el parque también están los más delicados, caso de los binturones, a los que sólo les gustan las cerezas congeladas.