Una especie en grave peligro de extinción de la que se calcula sólo quedan 800 ejemplares vivos en su hábitat natural.
Tissa, un joven de macho de Leopardo de Sri Lanka (Panthera pardus kotiya) que llegó a Bioparc desde el zoo de Banham, Inglaterra, en 2007, acaba de unirse con la hembra, Toñi, bajo uno de los 52 programas europeos de reproducción en cautividad que lleva a cabo el parque.
El proceso de unión de esta pareja ha sido complicado ya que Tissa era muy joven cuando llegó a Bioparc Fuengirola y la hembra, que en ese momento se encontraba a cargo de una cría, se mostró muy agresiva y protectora, por lo que el equipo veterinario no ha podido unir a la pareja hasta que ésta no se ha “independizado” su hija. Un macho solitario es considerado como una seria amenaza para una hembra con crías.
Por todo ello, la unión de esta pareja de felinos suponía un reto para el equipo de cuidadores y veterinarios de Bioparc Fuengirola, quienes tuvieron que interpretar los signos o alertas que mostraban los animales. El proceso se realizó en las instalaciones interiores, preparadas para ello, ya que disponen de un sistema de puertas correderas que permite separar a los animales en caso de peleas. Los primeros intentos fueron fallidos, quizás porque el macho era demasiado joven e inmaduro para la experimentada hembra.
Finalmente, este mes de mayo, cuando el equipo detectó que Toñi empezaba a entrar en celo, decidieron unirlos de nuevo. Afortunadamente, ambos felinos reaccionaron de forma positiva; la hembra fue receptiva y el macho se comportó muy bien, sin movimientos bruscos y con vocalizaciones tranquilizadoras. En pocos minutos se produjo la primera cópula.
Esperamos que de esta unión nazcan crías de esta especie gravemente amenazada, a pesar de que su reproducción no es fácil de conseguir y hay un altísimo índice de infertilidad en muchas parejas.

Programa de Cría en Cautividad
El leopardo es el mayor predador de la Sri Lanka, un “super-predador” en la cúspide de la pirámide alimenticia, y por tanto, un buen indicador del estado de salud de los ecosistemas de esta isla del Golfo de Bengala. Y así, si bien hace un siglo sus números se contaban en miles, hoy se estima que sólo quedan entre 750 y 900 leopardos. El aumento de la población humana conlleva la destrucción del bosque, hábitat indispensable para el leopardo y sus presas. Además el uso de veneno en la agricultura y la caza furtiva por su piel continúan siendo una seria amenaza para su supervivencia.
Bioparc Fuengirola ha decidido apostar por esta raza de leopardo, que mantiene y reproduce desde hace 10 años. Además, participa activamente en el programa de reproducción en cautividad (EEP), ya que Jesús Recuero, veterinario de Bioparc, forma parte del comité de expertos que dirige este programa con el fin de preservar este hermoso felino de la extinción.